ECONOMÍA | PERSPECTIVA GLOBALES

FAO exhorta a enfocarse más en atajar las crisis alimentarias antes de que estallen

Actuar antes de verse sacudidos por las perturbaciones y no una vez desencadenada la catástrofe constituye un enfoque humanitario más eficaz en función de los costos, señaló el organismo en un acto de la Asamblea General de las Naciones Unidas
EL DEBER 11/9/2021 14:21
Más de 41 millones de personas se enfrentan a situaciones de inseguridad alimentaria.

Los adelantos en el campo tecnológico y de los datos ya nos permiten prever muchas catástrofes antes de que se desaten y causen sufrimiento a los seres humanos, pero, ante el aumento de las amenazas contra la seguridad alimentaria y los medios de vida rurales, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha instado a intensificar masivamente el uso de estas herramientas.

Ante la frecuencia, la intensidad y la complejidad cada vez mayores de las crisis, “no podemos seguir recurriendo a las mismas estrategias del pasado: hemos de innovar e invertir de manera más sabia y eficiente“, dijo Rein Paulsen, director de Emergencias y Resiliencia de la FAO, durante su intervención en el acto humanitario de alto nivel sobre acción preventiva celebrado en paralelo a la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.

En los últimos cinco años, el número de personas afectadas por una crisis alimentaria ha continuado aumentando, hasta alcanzar los 155 millones de personas en 55 países en 2020. Actualmente, más de 41 millones de personas se enfrentan a situaciones de emergencia por inseguridad alimentaria, corriendo así el riesgo de padecer hambruna o condiciones similares a menos que reciban asistencia inmediata para sobrevivir.

No obstante, pese al aumento de la financiación con fines humanitarios destinada al sector alimentario, de $us 6.200 millones de a casi $us 8.000 millones de entre 2016 y 2019, esta sigue siendo claramente insuficiente, señaló Paulsen, a pesar de que está ampliamente demostrado que la acción preventiva para ayudar a las comunidades rurales vulnerables a fortalecer su resiliencia ante las catástrofes resulta mucho más eficaz en función de los costos que prestar asistencia con posterioridad.

La mejora de la tecnología y los datos entraña que actualmente disponemos de las herramientas para entender y pronosticar mejor las crisis y sus repercusiones”, dijo Paulsen. 

“La FAO ha redoblado su acción preventiva y continúa destinando sus recursos a actividades que reflejan nuestros valores”, añadió.

Paulsen señaló que, con el apoyo de los asociados que aportan recursos, la FAO había invertido $us 250 millones de en la adopción de medidas preventivas entre 2020 y 2021. Entre ellas figuran la intervención temprana para contener el grave recrudecimiento de la plaga de langostas del desierto, que se alimentan de cultivos y pastos, en África oriental, en el marco de una campaña de lucha que ha permitido salvaguardar la seguridad alimentaria de 40 millones de personas y evitar pérdidas por valor de casi $us 2.000 millones.

¿En qué consiste la acción preventiva?

La acción preventiva, que puede adoptar muchas formas y tener diverso alcance, es de carácter extremadamente urgente y se fundamenta en las previsiones.

Abarca desde las transferencias monetarias que permiten a las personas protegerse a sí mismas y a sus animales hasta la asistencia a los pescadores para que pongan a buen recaudo sus embarcaciones y artes cuando se avecina una tormenta, así como los equipos de horticultura doméstica con el fin de ayudar a las familias en zonas de guerra a producir alimentos más cerca del hogar antes de que se produzca una escalada del conflicto.

En las comunidades pastorales, estas intervenciones a menudo implican el suministro de piensos y vacunas para mantener al ganado esencial sano y salvo ante una etapa de sequía, mientras que los agricultores pueden recibir equipos de riego por goteo y semillas resistentes a este fenómeno.

Independientemente del contexto, todas las medidas preventivas tienen la misma finalidad: proteger a los agricultores, pescadores y cuidadores de ganado vulnerables, para que no se queden sin sustento y puedan seguir alimentándose tanto a sí mismos como a sus familias.

Fuente: El deber.

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